martes, enero 06, 2026

🎮 Avatares de lo Sagrado: Videojuegos, Identidad y Rituall

Hay territorios donde la identidad se vuelve permeable, casi ritual. Durante mucho tiempo pensé que esos espacios pertenecían exclusivamente a la literatura, al teatro o a las ceremonias comunitarias. Pero descubrí que también existen en un lugar inesperado: los videojuegos.  

No como entretenimiento, sino como escenarios simbólicos donde la identidad se ensaya, se transforma y se narra.

El avatar como máscara ritual

En muchas culturas, la máscara no oculta: revela. Permite que emerja una identidad latente, una posibilidad.  

Erving Goffman (1959) decía que la vida social es una representación, un escenario donde actuamos roles. En los videojuegos, ese escenario se vuelve explícito: el avatar es una máscara performativa, una extensión de la identidad que permite experimentar versiones alternativas del yo.

Elegir un personaje, modificar su apariencia o decidir su moralidad no es un gesto trivial. Es un acto narrativo. Como diría Paul Ricoeur (1990), construimos identidad a través del relato; en los videojuegos, ese relato se vuelve interactivo, editable, casi ritual.

Comunidades que funcionan como tribus

Los clanes, guilds y equipos no son simples agrupaciones de jugadores. Son comunidades rituales con códigos, jerarquías y símbolos.  

Victor Turner (1969) hablaba de la communitas: ese sentimiento de igualdad y unión que emerge en los rituales liminales. En los videojuegos, la communitas aparece en una raid nocturna, en la coordinación silenciosa de un equipo, en la celebración colectiva de una victoria improbable.

Pierre Bourdieu (1986) nos ayuda a ver que estas comunidades generan capital:  

- capital social (redes, alianzas),  

- capital cultural (saber jugar, dominar mecánicas),  

- capital simbólico (prestigio dentro del juego).  

Los videojuegos, así, funcionan como micro-sociedades donde se negocia pertenencia y reconocimiento.

El tiempo sagrado del juego

Mircea Eliade (1957) distinguía entre el tiempo profano y el tiempo sagrado: el primero es lineal, cotidiano; el segundo es circular, ritual, cargado de sentido.  

Los videojuegos crean su propio tiempo sagrado: eventos de temporada, misiones únicas, rituales de repetición. Entrar a una partida es cruzar un umbral, un limen, donde las reglas cambian y la acción adquiere un valor simbólico.

Ese tiempo no es el del reloj: es el del rito.

Videojuegos como espejos ideológicos

Los videojuegos no solo entretienen: modelan imaginarios.  

Theodor Adorno y Max Horkheimer (1944) advertían que la industria cultural produce formas de consumo que moldean deseos y comportamientos. Hoy, los videojuegos participan de esa lógica, pero también la subvierten: permiten experimentar mundos alternativos, cuestionar normas, explorar tensiones identitarias.

A la vez, como señala Ian Bogost (2007), los videojuegos son sistemas de reglas que comunican ideas: procedural rhetoric. No solo cuentan historias: argumentan a través de su diseño.

Epílogo: jugar para recordar quiénes somos

En un mundo obsesionado con la productividad, jugar es un acto de resistencia.  

Es reclamar un espacio para la imaginación, para la identidad en movimiento, para la exploración ritual del yo.

Quizá por eso vuelvo a los videojuegos como vuelvo a los rituales:  

para recordar que la identidad no es una esencia fija, sino un proceso.  

Un río que cambia de cauce.  

Un avatar que se reinventa.  

Un ritual que nos devuelve, transformados, al mundo cotidiano.

Referencias:

Adorno, T., & Horkheimer, M. (1944). Dialectic of Enlightenment.  

Bogost, I. (2007). Persuasive Games: The Expressive Power of Videogames. MIT Press.  

Bourdieu, P. (1986). The forms of capital. In J. Richardson (Ed.), Handbook of Theory and Research for the Sociology of Education. Greenwood.  

Eliade, M. (1957). The Sacred and the Profane. Harcourt.  

Goffman, E. (1959). The Presentation of Self in Everyday Life. Anchor Books.  

Ricoeur, P. (1990). Oneself as Another. University of Chicago Press.  

Turner, V. (1969). The Ritual Process: Structure and Anti-Structure. Aldin.

lunes, diciembre 22, 2025

Año 2025 50/25

 

25/50

Typing…

50 veranos desde mi primer respiro en un hospital del barrio de Tlateloco en la Ciudad de México, con la imbricación cultural respire al alba. En el lugar donde nací, se libraron batallas. conquistadores contra vencidos y de ahí el mestizaje. Luego las ideologías políticas, la represión contra la lucha social, la sangre se derramó y las vidas se perdieron en ambos episodios. La violencia, la esencia de la especie humana.

¿Qué recuerdo de mi infancia? Imágenes que delinearon mi presente. Contemplación, miedo a la existencia y a la no existencia, curiosidad científica, fascinación por la informática, aspiración por el imperio de la Ley (ahora se en postura positivista) adoración por la naturaleza,  lejos de lo digital pero imbricado a ello.

Han pasado 50 años. He pertenecido y dejado de pertenecer a varios campos como me explico Bourdie. Me aleje de ellos de forma líquida como Bauman conceptualizo.

Acaso por esa dictadura del ser humano en el ejercicio del poder. Ya Foucault visionariamente me advirtió que ocurriría.

Podría escribir varios tomos de cada una de las visiones de mi existencia orgánica. Pero lo cierto es que al llegar al medio sigo, comienzas a entender lo que los más primeros escribieron. Lo que nuestros más viejos platicaron y ahora, sin darme cuenta ocurrió, estoy guiando a los que vienen por la vereda, a los más jóvenes. Recordando que hace 25 años joven fui, ¡Qué breve es nuestra existencia humana!

¿Qué sigue más adelante de este intrincado sendero entre cañadas, ríos y arbustos espinosos? No lo se. Lo cierto es que quizás rebase la mitad del tiempo de mi existencia. Ya diserte muchas cuartillas con Jean Paul Sartre y Albert Camus al respecto.

Tomé café con Kierkegaard varias veces y le preguntaba sobre la angustia que experimente en mi infancia.

Todo lo anterior me llevo a viajar. Lo conocí en mi adolescencia, en un trabajo escolar. La historia era una transmutación de hombre a insecto. Y ahí descubrí que las palabras van más allá de la literalidad. Me volví voraz lector de él. Un abogado Checo y de religión judía.

Por él, en varias ocasiones abandone los campos y me traslade a otros. Mi búsqueda de propósito navegaba de la mano de sus textos. Incluso mi relación sentimental mas fuerte fue con una mujer judía. Con ella viaje a Praga, su tumba. En un rio en la Mixteca tome un aroca. La guarde en mi back pack y el propósito de esa piedra, de la tierra de la mitad de mis ancestros, seria llegar hasta Praga.

Algo mágico tendría esa roca. Porque para llegar a Praga viaje CDMX Londres, luego España y después Praga. En ninguna revisión de seguridad en los arcos de los aeropuertos me preguntaron sobre ella o me la retiraron por considerarlo peligroso. Extraño ahora que lo recuerdo.

Llegue al Neuer Jüdischer Friedhof, cubri mi cabeza por respeto y camine en la tarde nublada. Era invierno y oscurecía temprano.

No puedo describir mi llanto y emoción frente a la lápida cubista de Franz Kafka. Vestía ropa negra de terciopelo, botas altas góticas. Era enero de 2005.

El viento soplaba y movía mis lagrimas por mi rostro. Ahí estaba finalmente. Saque la piedra de la back pack. La coloque en medio de otras pequeñas piedras que la tradición judía mandata. Era el hombre mas feliz ante una tumba. Miles de historias escritas por él circundaban mi mente en ese momento. La fatalidad de la Ley aristocrática que vivimos, la imposibilidad de escapar de la prisión del sistema encubierto en un concepto falso de palabras griegas démos kratos.

K me había guiado y me guía. Ahora comparto su fascinación por la creación e interpretación de la Ley. Moriré defendiendo el ideal, nuestro ideal de K y L, la Ley debe hilvanarse para los ciudadanos y no para la aristocracia que nos domina.

Mi pareja me explicaba la trascendencia de estar en una tumba judía, y me llevaba a entenderlo. Me dijo que debía en silencio meditar. Yo no solo medite, fui más allá y agradecí. Mis ojos se han humedecido ahora que escribo estas líneas.

20 años de esta historia.

Y con el Vendaval de los años, los textos de un surcoreano avecindado en Alemania - escribe en alemán que Kafka utilizaba también- llegaron a mis manos. Byung Chul-Han.

Otro visionario de las ultimas décadas. Ya no solo la ley aristócrata nos domina. Voluntariamente nos entregamos la esclavitud en la nueva era “digital” Nos exigimos productividad, nos llevamos al burnout, quizás por el miedo a ser reemplazados en la línea de producción.

Este mundo de éxito comercial o intelectual. La producción, distribución y consumo de bienes materiales y culturales. Todo éfimero, con la velocidad de la inexistencia. Sin valorar sin contemplación. El desgaste y la obsolescencia de lo material en la inmediatez.

Y entra en esta script Yuval Noah Harari. El Hackeo del ser Humano, el control del bigdata en nuestra era “digital”. Buscamos controlar como especie nuestra existencia orgánica. La ciencia no busca solucionar el bienestar colectivo. En la individualidad la aristocracia quiere perpetuarse extender su existencia, subir un peldaño en la dominación, en la lucha de clases. Longevidad a quien pueda pagarla.

Esta ideología individualista ha permeado en todas las razas humanas. El ideal de la independencia “económica” del éxito material de tener los bienes costosos efímeros.

¿Dónde nos perdimos? ¿Dónde dimos ese giro? ¿Por qué olvidamos que no podemos vivir sin comunidad? ¿Cuándo olvidamos que nos necesitamos como siempre ha sido para sobrevivir? Los clanes humanos se formaron por ello. ¿Por qué pelear entre clanes? ¿Por qué aniquilar al otro y no convivir con el distinto?

Ahí la historia de la lucha de clases, la lucha de clanes, la lucha de ahora países y en estos países la lucha de partidos políticos, de ideologías humanas.

En México, los distintos. Quiénes siendo mestizos de ADN, se asumen como pueblos originarios versus ideologías liberarles progresistas que polarizan más aún en lugar de unir, bajo falsos paradigmas de resistencia minoritaria, ante argumentaciones falaces de dominación entre géneros y clases sociales.

¿Cuándo olvidamos que nuestra esencia es humana? Los valores universales han estado aquí por milenios. La esencia de la Ley es equilibrar las relaciones en el ejercicio del poder.

¿Acaso el imperio de la Ley que nos hemos dado no es suficiente? La defensa de los valores universales, el respeto entre todos los seres humanos ¿no es suficiente?

Han pasado 50 años desde mi primer respiro y no imagine hoy estar disertando sobre todo esto que escribo. La evolución de la informática con eufemismos, nuevos nombres y conceptos esta en curso. En esencia es lo mismo que he visto desde niño. La sistematización de los procesos de producción, distribución y consumo de bines materiales y culturales.

Creación de riqueza, de acumulación de bienes materiales que no dan solución a nada. Solo se crean mas desigualdades y rencores sociales. Estatus social exponencialmente potencializado por la construcción mediática de las cosas. Realidades mediáticas construidas para reproducir falsos valores y aspiraciones individualistas.

La humanidad es ahora un gran entramado de clanes que cazan y pescan. Ahora se llaman naciones. Pero esa individualidad esta amenazada por una aristocracia de empresas sin rostro ni nombre, que busca el control. Que tienen límites en ese control por cierto. Las fronteras establecidas por los clanes, son liquidas, aunque con la fuerza de las armas y la coacción se mantengan contenidas. Los clanes se construyen y se deconstruyen.

He plasmado mi visión del mundo en estas líneas. Como un ejercicio reflexivo a 50 años de existencia y 25 años de participar en la confección de la Ley, y desde la difusión de la misma. Pero ese episodio de 25 años, aún esta por concretarse, y de ello escribiré en unas semanas, si se consuma el tiempo.

domingo, junio 19, 2022

Diario de un contagio en pandemia

Un virus en China, en una provincia desató en 2019 un caos mundial. Parece lejano y uno piensa que es ajeno. No obstante, el pasado viernes - en una revisión por “resfriado” – mi otorrinolaringólogo me realizó una prueba de revisión. Fue positiva. No lo esperaba. El virus asiático fechado unos años atrás está ahora en mi torrente sanguíneo y en mi sistema respiratorio. Lo recibo con resignación, la movilidad por mi ciudad debía cobrarme factura. En Shanghai en 2016, observaba con interés a las personas que portaban mascarillas. Me pareció ajeno entonces. Hoy, estoy obligado a usarla para protegerme y por ahora, también para no contagiar a nadie. ¿Cómo es tener el virus en el torrente sanguíneo? Supongo que esa pregunta la puede responder cada persona infectada de manera diferente. En mi caso, es inflamación de cornetes nasales, tos y un poco de dolor pulmonar. Varios medicamentos ahora tomo y las nebulizaciones por la mañana y por la noche. Aspirar medicamento directo a los pulmones. No soy médico, pero supongo que se trata de desinflamarlos en su caso. Debo agradecer el contagio de alguna manera. Regreso a este blog después de años de correr todo el tiempo y no detenerme a escribir. Pero, saben, el escribir siempre es para mí un proceso catártico, que me traslada a mi interior y me hace reflexionar de la existencia y de episodios como el actual. Escribió Albert Camus sobre la peste. Aún conservo ese librillo que me acompaño a tantos cafés, incluso en Paris. Ahora, en esta tarde, en este pequeño departamento en donde vivo, no me parece ya tan absurdo haber viajado con el libro tantos kilómetros y atravesar el océano. Algún sentido tuvo. Frente a la tumba de Kafka en Praga me pregunte si alguna vez la peste de Europa llegaría a América. Eso escribió el abogado Franz en sus libros. La miseria de la sociedad que a veces somos y seremos. Una peste, un viaje, un libro y ahora el virus en mi torrente sanguíneo. Si, la cosa también ya es de los políticos que intercambian acusaciones sobre el mal manejo de la pandemia y la falta de presupuestos y soluciones efectivas para enfrentarla. Si, si, pero finalmente aquí tengo el virus. Circula en mi torrente sanguíneo y se sirve de mis pulmones para continuar su reinado buscando algún otro huésped para cuando los medicamentos y mis glóbulos blancos acaben con él en mi sistema. Ya brincará a alguien más y continuará su reino de terror mediático. Por ahora aquí esta conmigo. Me contempla. Me conoce en la intimidad. Es parte de mi por ahora. Dejara su marca, y en las alucinaciones de los fármacos recordaré esa imagen circular con pequeñas patitas circundantes. Como un Alíen que llegó a instalarse a un nuevo mundo, el mío. Llueve en esta tarde de casi verano. Mientras escribo en este teclado, con música gótica etérea y café en un taza de la serie Stranger Things. La soledad del aislamiento obligado por este virus, me lleva ahora a recordar ese viaje del ascetismo ancestral al coetáneo. Henry David Thoreau escribía: “Nunca encontré un compañero tan sociable como la soledad. Estamos en la mayoría de los casos más solos cuando viajamos entre los hombres que cuando permanecemos en nuestra estancia” Así, en esta estancia pareciera que escribiré un manifestó sobre anarquismo contemplativo, pero creo que ya lo han hecho muchos hípsters últimamente. Solo dejo esta líneas de contemplación / introspección en mi tercer día de aislamiento por covid19 en junio de 2022. Un blog no es un diario polvoso en la esquina de algún ático. Quizás alguien encuentre estas líneas y sean una provocación al pensamiento. Es verano, llueve afuera, sorbo café y cierro la laptop luego de dar click en publicar este post.

domingo, enero 26, 2020

Disertación Synthwaver 2020

Estamos iniciando una nueva década (en el mundo occidental) hemos disertado en este espacio Blogger sobre la “occidentalidad” que tenemos los latinoamericanos, sin llegar – por cierto- a un consenso; no obstante, partamos de que nuestra formación (a veces deformada) académica (con la cual construimos nuestra realidad circundante) está centrada en el mundo centroeuropeo y ha permeado por todo el continente desde Canadá hasta Chile. Aclarado este punto podemos continuar.

Individuos, personas de géneros diversos que rondamos la cuarta década observamos por ahí del 2010 (hace ya una década) el regreso posmoderno esquizofrénico a los años 80as en las corrientes culturales de la música. Esto desencadeno una nostalgia que al cierre de la década se está concatenando al iniciar el lustro.
Así, los sonidos electrónicos de los sintetizadores me han acompañado en los últimos diez años. Más allá de mi gusto por la música de concierto (particularmente creada por los otrora habitantes del este europeo y de rusia)
No me aventuro a afirmar que el paradigma musical diste mucho del paradigma político, no observo cambios de fondo en iberoamerica. La eterna contradicción y lucha entre los dueños de los medios de producción (corporativos trasnacionales) y la clase trabajadora no ha cambiado. La teoría marxista es más vigente que nunca y se ha aderezado por la consumación (maduración) del consumismo y la producción en masa en una escalada esquizofrénica que ya afecta nuestro entorno (vital orgánico) de vida. La producción industrial esta desenfrenada, tanto que ya quebramos a la madre tierra y nos comienza a cobrar factura. ¿Cuánto resistiremos? ¿Importa a los líderes corporativos? ¿Importa a los Estados Nación? ¿Nos importa a los individuos que somos ciudadanos globales, regionales y glocales del mundo?
Ahora mismo que redacto este post, utilizo electricidad, computadora, web y todo ello llego a mis manos a través de procesos industriales y manufactureros. ¿Se escucha complejo no? Cuando usted lea este post utilizara su smartphone, baterías altamente contaminantes, energía eléctrica y web alámbrica o inalámbrica. Procesos físico químicos industriales también.
Salto cuántico…
Regreso a la nostalgia ochentera. En la década de mi adolescencia, todo era físico, fotografías en papel, cassettes de audio, videocasetes y las primeras computadoras con una capacidad ridícula frente a esta computadora Hp o mí smarthphone Huawei y con imposibilidades informáticas abismales frente a mí software de Microsoft y Google. Ahora todo en archivo digital.
Ahí (en aquella lejana década) soñamos con este presente. El cual tecnológicamente no es tan avanzado en diversos aspectos, pero tampoco tan básico. Pensamos ahora en tecnologías cuánticas para dejar atrás lo binario. La evolución tecnológica converge en lo informático (audio, video, datos, textos, imágenes…) todo esta en un archivo digital. Nuestras vidas están catalogadas por algoritmos matemáticos a partir de ecuaciones diseñadas para extraer nuestros datos personales y comerciar con ellos. Empresas globales los toman con engaños y a veces sin nuestro consentimiento, haciendo parecer al bigbrother orwelliano un remedo de complotista de la guerra fría en los (sus) límites del control
Salto cuántico…
La década de los ochentas marco en México el salto del Estado benefactor y protector al paradigma neoliberal… Observamos ahí la llegada de las empresas globales y la génesis de la cultura del consumo de productos globales, pero también observamos la génesis de la (una) resistencia (al menos ideológica) a la hegemonía del libre mercado.
Salto cuántico…
“Hoy es el día que mi vida va a cambiar; Tengo que levantarme del piso; existe otro mundo y nos espera; He esperado tanto tiempo por mucho más..” Cold cave del Synthwave (2017)



Salto cuántico…
"At the start of the morning; Before the sunrise was yawning; The dream was now fading; Like there she goes...

Salto cuántico…
¿Cual es el acuerdo social que existe en los Estados – Nación en épocas en que parecen desdibujarse? ¿La representación nacional en los Parlamentos es tal o es una construcción resultante de algoritmos matemáticos en donde el bigdata de la política arroja ventas de mercadeo de ofertas políticas de partidos y/o candidatos? Muchos teóricos divagan en teorías diversas de la realidad circundante. ¿La política construida en democracia continúa perdiendo la batalla ante tentaciones autócratas globales? ¿Quién dicta las leyes? ¿Quién decide que elementos culturales, educativos y formativos recibimos los ciudadanos? ¿Continua la guerra ideológica a través de productos audiovisuales culturales de supuesto entretenimiento?
Dejo acá inquietudes, pues no tengo respuestas.
Mientras mi mente continúa disertando escenarios y mundos posibles, en estos días en que la NASA ya perfila colonizar la luna en 2024. Mientras busco alternativas para volver esperanza en la actividad política y en la palabra. Mientras tramos de construir nuestra identidad y entender nuestra ciudadanía en un mundo interactivo entre razas, religiones e ideologías. Mientras todo esto ocurre… seguiré escuchando sintetizadores que perfilan un futuro lejano que nunca se vuelve cercano toda vez que nuestra vida es efímera ante el inexorable avance de las décadas. Escuchemos pues synthwave.
ANEXO NEXT cuántico
Recorro (en textos) la historia de México; y de mujeres y hombres emblemáticos. No en novelas, en textos históricos que perfilan una cercana construcción de aquella realidad vivida después de 1824. Recuerdo grandes hombres y sus tormentosas y breves vidas. De sus ideas están construidas nuestras leyes vigentes. Y es por ello quizá que observo que el parlamento es un espacio vital avído de ideas de las mujeres y hombres de nuestra época, de quienes se deberá escribir; pues son ell@s quienes construyen justo ahora el futuro de nuestra nación mexicana. Esperemos lo entiendan y legislen con visión de Estado y responsabilidad histórica. Así sea.