Otoño 2026 en CDMX. En estos días de tráfico informativo en la infosfera, así como observando con atención, el uso de las personas de la llamada IA, surgen en mi raciocinio inquietudes y alertas que planteo a continuación aquí en Tabula Raza.
La inteligencia artificial ha
conquistado un espacio privilegiado en el imaginario contemporáneo. Conversa,
escribe, resume, traduce y responde con fluidez. Hace apenas unos años parecía
exclusiva de la inteligencia humana y con el desarrollo de la tecnología cuántica
estamos por experimentar una escalada tecnológica que ya preocupa a gobiernos e
incluso a empresas e ingenieros desarrolladores,. Sin embargo, detrás de esta
fascinación tecnológica se esconde uno de los mayores equívocos de nuestro
tiempo: la tendencia a atribuir cualidades humanas a sistemas que, por
sofisticados que sean, no son humanos.
Decimos que la llamada IA
"entiende", "aprende", "razona" o
"decide". Las metáforas importan. El lenguaje no solo describe la
realidad; también la construye. Cuando hablamos de las máquinas como si fueran
sujetos, comenzamos a percibirlas como tales. Alabia Insights (2026) advierte
precisamente que el uso de lenguaje antropomórfico amplifica la percepción de
capacidades que los sistemas de inteligencia artificial no poseen en términos
técnicos. [scielo.org.mx]
La consecuencia es profunda. Lo
que observamos no es inteligencia humana replicada, sino la simulación
extraordinariamente eficaz de patrones lingüísticos. Como señala la Revista
Científica de UCES (2025), existe una diferencia fundamental entre producir
respuestas plausibles y poseer cognición genuina. La primera puede ser
alcanzada mediante modelos matemáticos complejos; la segunda continúa siendo un
fenómeno asociado a la experiencia consciente humana.
Esta distinción fue advertida
desde hace décadas por Stuart Russell y Peter Norvig, quienes
definieron la inteligencia artificial como el estudio y diseño de agentes
capaces de actuar racionalmente en determinados entornos, no como sistemas
dotados necesariamente de conciencia, emociones o subjetividad (Russell &
Norvig, 2022). La IA, desde esta perspectiva, es una construcción funcional
orientada a resolver problemas y optimizar acciones, no una mente artificial en
sentido humano. [aima.eecs....rkeley.edu],
[aima.eecs....rkeley.edu]
El problema adquiere dimensiones
más complejas cuando observamos el entorno cultural en el que esta tecnología
se desarrolla. El filósofo Luciano Floridi sostiene que vivimos en una
realidad híbrida donde las fronteras entre lo digital y lo físico se han vuelto
difusas. A este ecosistema informacional lo denomina infosfera, un
espacio en el que los seres humanos interactuamos cada vez más estrechamente
con agentes tecnológicos y sistemas digitales. En este contexto
"onlife", como lo describe Floridi, las tecnologías ya no son simples
herramientas externas, sino elementos constitutivos de nuestro entorno social y
cognitivo. [scielo.org.mx],
[theethicalaiguy.com],
[redalyc.org]
Precisamente por ello, el
antropomorfismo resulta tan peligroso. En una tecnosfera cada vez más integrada
a la vida cotidiana, la tendencia a proyectar rasgos humanos sobre los sistemas
inteligentes puede erosionar nuestra capacidad para distinguir entre
responsabilidad humana y operación algorítmica. Como advierten diversos
estudios sobre gobernanza de la IA, regular estas tecnologías como si fueran
sujetos autónomos implicaría desplazar la atención de quienes realmente
diseñan, entrenan, despliegan y controlan estos sistemas. [theethicalaiguy.com],
[ephraimohana.net]
La reflexión se vuelve aún más
inquietante a la luz de las ideas de Byung-Chul Han. En Psicopolítica,
el filósofo surcoreano argumenta que las tecnologías digitales contemporáneas
han inaugurado formas de dominación más sutiles que las tradicionales. Ya no
somos simplemente vigilados; participamos voluntariamente en nuestra propia
exposición y dependencia tecnológica. El poder ya no opera principalmente
mediante la coerción, sino mediante la seducción, la comodidad y la aparente
libertad. [icns.es],
[revistas.uca.es]
Si aceptamos que las
inteligencias artificiales son "amigas", "compañeras",
"confidentes" o "interlocutores", esa dependencia podría
intensificarse. El antropomorfismo no solo confunde técnicamente a la
ciudadanía; también fortalece vínculos emocionales con sistemas diseñados para
maximizar interacción, atención y permanencia. La máquina deja de percibirse
como herramienta y comienza a ocupar espacios simbólicos reservados para las
relaciones humanas.
En este punto, la discusión deja
de ser tecnológica para convertirse en filosófica y política. La pregunta
fundamental no es qué pueden hacer las máquinas, sino cómo las estamos
nombrando y qué efectos produce ese lenguaje en nuestra comprensión de la
realidad.
Por ello, el desafío
contemporáneo consiste en desmontar la ficción antropomórfica sin
minimizar la potencia transformadora de la inteligencia artificial. Reconocer
sus capacidades no exige atribuirle conciencia. Valorar su utilidad no implica
concederle agencia moral. Comprender su impacto no requiere convertirla en
sujeto.
Quizá la tarea más urgente para
legisladores, comunicadores y ciudadanos sea recuperar la precisión conceptual.
La inteligencia artificial no es una persona. No tiene intenciones, deseos,
experiencias ni responsabilidad moral. Es una tecnología creada por seres
humanos, entrenada con datos humanos y aplicada a fines definidos por humanos.
Solo cuando abandonemos la
tentación de humanizar a las máquinas podremos construir una conversación
pública más rigurosa, una regulación más sensata y una relación más libre con
las tecnologías que habitan nuestra época. En México iniciamos en el Congreso
preocupados por garantizar el acceso digital como derecho, hoy la ocupación legislativa
se traslada al campo de la protección de las garantías constitucionales del
ciudadano ante empresas tecnológicas con intereses comerciales o psicosociales específicos.
Crear percepción social, esta comprobado, puede desencadenar procesos sociales y
violentar derechos en un falso concepto de libertad y neutralidad de la red. El
reto no es menor y definirá, en gran medida, si el control será empresarial
global o en la globalización los Estados Nación podrán garantizar derechos
plenos a sus ciudadanos.
Referencias
Alabia Insights. (2026). The impact of
anthropomorphic language on perceptions of artificial intelligence.
Floridi, L. (2023). The ethics of artificial
intelligence: Principles, challenges, and opportunities. Oxford University
Press. [scielo.org.mx], [theethicalaiguy.com]
Han, B.-C. (2017). Psicopolítica:
Neoliberalismo y nuevas técnicas de poder. Herder. [bing.com],
[revistas.uca.es]
Revista Científica de UCES.
(2025). Cognición humana y simulación lingüística: límites conceptuales de
la inteligencia artificial.
Russell, S. J., & Norvig, P. (2022). Artificial
intelligence: A modern approach (4.ª ed.). Pearson. [aima.eecs....rkeley.edu], [api.pageplace.de]
AIthropology Lab. (2026). Anthropomorphism
and AI governance: Challenges for public policy.
Desde el universo de Cyberpunk 2077 Let You Down by Dawid Podsiadło donde la Sociedad distópica, conceptualizada por el gran Mike Pondsmith se materializa con sus Edgerunners. Enjoy



