sábado, enero 24, 2026

La contemplación como constante, no como pausa

 









Vita contemplativa simpliciter melior est quam activa:
 
Santo Tomas de Aquino

La contemplación como constante, no como pausa

Caminaba esta mañana, procuro hacerlo al amanecer, cuando el bullicio del despertar urbano me envuelve y la naturaleza resiste con los cantos de los pájaros y el correr de las ardillas y el aroma de los arboles. La frase clásica —vita contemplativa simpliciter melior est quam activa— suele interpretarse como una oposición entre dos modos de vida: hacer o contemplar. Sin embargo, leída desde la experiencia contemporánea, no propone una renuncia al hacer, sino una reivindicación del tiempo cualitativo. La vida contemplativa no es ocio pasivo ni retiro improductivo, sino una praxis de duración: un modo de habitar el tiempo que no se deja devorar por la urgencia productiva.

Contemplar no es detenerse; es habitar, es percibirnos desde otra dimensión empírica de nosotr@s mism@s.

🕰️La contemplación como generadora de otro tiempo

El tiempo del trabajo es lineal, acumulativo, orientado al resultado. Avanza por metas, plazos y métricas. El tiempo contemplativo, en cambio, es circular, expansivo, casi respiratorio. No se mide por lo que produce, sino por lo que permite aparecer. Rebelión de nuestra propia exigencia, a nosotros mismos, a nuestra propia meta de productividad, rebelión es detenernos a observar a percibir. La contemplación como resistencia suave


La mirada que vuelve a encantar el mundo

Es permitir que el mundo recupere textura, profundidad y misterio. Frente a la saturación informativa y la hiperactividad mental, la mirada contemplativa devuelve espesor a lo cotidiano. Lo que parecía obvio vuelve a ser significativo; lo que parecía invisible, vuelve a aparecer. Es conectar con nuestra escencia, es conectar con Dios, con la Pacha Mama.

✍️ La caminata al amanecer como metáfora

Cuando contemplamos, no suspendemos el tiempo: lo transformamos. Byung-Chul Han explica que la sociedad contemporánea ha sustituido la duración por la aceleración, y la experiencia por el rendimiento. En ese contexto, la contemplación introduce una temporalidad distinta: un tiempo que no se consume, sino que ensancha el alma. Un tiempo que no se agota en la utilidad.

En un mundo que exige velocidad constante, contemplar se vuelve un acto político de resistencia silencioso. No es huida ni negación del trabajo, sino reapropiación del ritmo. Contemplar es decidir cómo mirar, cómo pensar, cómo existir, sin someter cada gesto a la lógica de la eficiencia.

Han describe nuestra época como una era de autoexplotación voluntaria, donde el sujeto se convierte en su propio vigilante. Frente a ello, la contemplación no confronta ni denuncia: desacelera. Introduce una grieta en el flujo continuo de la productividad, por donde entra otro tipo de sentido.

La contemplación no es solo mirar: es ver.

Yuval Noah Harari ha advertido que uno de los grandes desafíos del siglo XXI no es la falta de información, sino su exceso. En un entorno saturado de datos, la atención se vuelve el recurso más escaso. Contemplar, entonces, es un acto de soberanía interior: elegir dónde posar la mirada, qué merece tiempo, qué merece silencio.

La caminata al amanecer puede ser el hilo narrativo de esta experiencia. Ese momento en que la ciudad aún no despierta del todo, cuando el tiempo parece más lento, más propio. En ese umbral aparece la frase latina de Santo Tomas de Aquino como una epifanía: un recordatorio de que la vida no solo se ejecuta, también se contempla.

Harari ha insistido en la necesidad de cultivar prácticas de atención —como la meditación— para no quedar a merced de los algoritmos y las inercias del sistema. La caminata sin rumbo fijo, en ese sentido, no es una postal ni una nostalgia: es una técnica mínima del alma. Caminar, mirar, dejar que una frase emerja sin forzarla.

Cada día ofrece la posibilidad de habitar el tiempo, de existir, de otra manera, aunque sea por unos minutos. Es un Reboot analógico de nuestra existencia. Reinventarnos cada mañana para existir y seguir la senda.

Aristóteles. (2002). Ética a Nicómaco (J. Pallí Bonet, Trad.). Gredos. (Obra original escrita ca. siglo IV a. C.).

Han, B.-C. (2015). La sociedad del cansancio. Herder.

Harari, Y. N. (2018). 21 lecciones para el siglo XXI. Debate.


ANEXO N3XT>>

“Says” es un track que no se despliega: se revela lentamente. No empieza realmente; emerge. Desde el primer segundo, Nils Frahm instala un pulso grave, casi subterráneo, que funciona como un latido continuo.  Esta pieza es un acompañamiento de la contemplación: no impone ritmo, no exige atención fragmentada, no distrae. Invita a permanecer.




martes, enero 06, 2026

🎮 Avatares de lo Sagrado: Videojuegos, Identidad y Rituall

Existen territorios donde la identidad se vuelve permeable, casi ritual. Durante mucho tiempo pensé que esos espacios pertenecían exclusivamente a la literatura, al teatro o a las ceremonias comunitarias.  Pero descubrí que también existen en un lugar inesperado: los videojuegos.  
No como entretenimiento, sino como escenarios simbólicos donde la identidad se ensaya, se transforma y se narra.

El avatar como máscara ritual

En muchas culturas, la máscara no oculta: revela. Permite que emerja una identidad latente, una posibilidad.  


Erving Goffman (1959) decía que la vida social es una representación, un escenario donde actuamos roles. En los videojuegos, ese escenario se vuelve explícito: el avatar es una máscara performativa, una extensión de la identidad que permite experimentar versiones alternativas del yo.

Elegir un personaje, modificar su apariencia o decidir su moralidad no es un gesto trivial. Es un acto narrativo. Como diría Paul Ricoeur (1990), construimos identidad a través del relato; en los videojuegos, ese relato se vuelve interactivo, editable, casi ritual.

Comunidades que funcionan como tribus

Los clanes, guilds y equipos no son simples agrupaciones de jugadores. Son comunidades rituales con códigos, jerarquías y símbolos.  

Victor Turner (1969) hablaba de la communitas: ese sentimiento de igualdad y unión que emerge en los rituales liminales. En los videojuegos, la communitas aparece en una raid nocturna, en la coordinación silenciosa de un equipo, en la celebración colectiva de una victoria improbable.

Pierre Bourdieu (1986) nos ayuda a ver que estas comunidades generan capital:  

- capital social (redes, alianzas),  

- capital cultural (saber jugar, dominar mecánicas),  

- capital simbólico (prestigio dentro del juego).  

Los videojuegos, así, funcionan como micro-sociedades donde se negocia pertenencia y reconocimiento.

El tiempo sagrado del juego

Mircea Eliade (1957) distinguía entre el tiempo profano y el tiempo sagrado: el primero es lineal, cotidiano; el segundo es circular, ritual, cargado de sentido.  

Los videojuegos crean su propio tiempo sagrado: eventos de temporada, misiones únicas, rituales de repetición. Entrar a una partida es cruzar un umbral, un limen, donde las reglas cambian y la acción adquiere un valor simbólico.

Ese tiempo no es el del reloj: es el del rito.

Videojuegos como espejos ideológicos

Los videojuegos no solo entretienen: modelan imaginarios.  

Theodor Adorno y Max Horkheimer (1944) advertían que la industria cultural produce formas de consumo que moldean deseos y comportamientos. Hoy, los videojuegos participan de esa lógica, pero también la subvierten: permiten experimentar mundos alternativos, cuestionar normas, explorar tensiones identitarias.

A la vez, como señala Ian Bogost (2007), los videojuegos son sistemas de reglas que comunican ideas: procedural rhetoric. No solo cuentan historias: argumentan a través de su diseño.

Epílogo: jugar para recordar quiénes somos

En un mundo obsesionado con la productividad, jugar es un acto de resistencia.  

Es reclamar un espacio para la imaginación, para la identidad en movimiento, para la exploración ritual del yo.

Quizá por eso vuelvo a los videojuegos como vuelvo a los rituales:  

para recordar que la identidad no es una esencia fija, sino un proceso.  

Un río que cambia de cauce.  

Un avatar que se reinventa.  

Un ritual que nos devuelve, transformados, al mundo cotidiano.

Referencias:

Adorno, T., & Horkheimer, M. (1944). Dialectic of Enlightenment.  

Bogost, I. (2007). Persuasive Games: The Expressive Power of Videogames. MIT Press.  

Bourdieu, P. (1986). The forms of capital. In J. Richardson (Ed.), Handbook of Theory and Research for the Sociology of Education. Greenwood.  

Eliade, M. (1957). The Sacred and the Profane. Harcourt.  

Goffman, E. (1959). The Presentation of Self in Everyday Life. Anchor Books.  

Ricoeur, P. (1990). Oneself as Another. University of Chicago Press.  

Turner, V. (1969). The Ritual Process: Structure and Anti-Structure. Aldin.


AN3XO NEXT>>


 

lunes, diciembre 22, 2025

Año 2025 50/25

 

25/50

Typing…

50 veranos desde mi primer respiro en un hospital del barrio de Tlateloco en la Ciudad de México, con la imbricación cultural respire al alba. En el lugar donde nací, se libraron batallas. conquistadores contra vencidos y de ahí el mestizaje. Luego las ideologías políticas, la represión contra la lucha social, la sangre se derramó y las vidas se perdieron en ambos episodios. La violencia, la esencia de la especie humana.

¿Qué recuerdo de mi infancia? Imágenes que delinearon mi presente. Contemplación, miedo a la existencia y a la no existencia, curiosidad científica, fascinación por la informática, aspiración por el imperio de la Ley (ahora se en postura positivista) adoración por la naturaleza,  lejos de lo digital pero imbricado a ello.

Han pasado 50 años. He pertenecido y dejado de pertenecer a varios campos como me explico Bourdie. Me aleje de ellos de forma líquida como Bauman conceptualizo.

Acaso por esa dictadura del ser humano en el ejercicio del poder. Ya Foucault visionariamente me advirtió que ocurriría.

Podría escribir varios tomos de cada una de las visiones de mi existencia orgánica. Pero lo cierto es que al llegar al medio sigo, comienzas a entender lo que los más primeros escribieron. Lo que nuestros más viejos platicaron y ahora, sin darme cuenta ocurrió, estoy guiando a los que vienen por la vereda, a los más jóvenes. Recordando que hace 25 años joven fui, ¡Qué breve es nuestra existencia humana!

¿Qué sigue más adelante de este intrincado sendero entre cañadas, ríos y arbustos espinosos? No lo se. Lo cierto es que quizás rebase la mitad del tiempo de mi existencia. Ya diserte muchas cuartillas con Jean Paul Sartre y Albert Camus al respecto.

Tomé café con Kierkegaard varias veces y le preguntaba sobre la angustia que experimente en mi infancia.

Todo lo anterior me llevo a viajar. Lo conocí en mi adolescencia, en un trabajo escolar. La historia era una transmutación de hombre a insecto. Y ahí descubrí que las palabras van más allá de la literalidad. Me volví voraz lector de él. Un abogado Checo y de religión judía.

Por él, en varias ocasiones abandone los campos y me traslade a otros. Mi búsqueda de propósito navegaba de la mano de sus textos. Incluso mi relación sentimental mas fuerte fue con una mujer judía. Con ella viaje a Praga, su tumba. En un rio en la Mixteca tome un aroca. La guarde en mi back pack y el propósito de esa piedra, de la tierra de la mitad de mis ancestros, seria llegar hasta Praga.

Algo mágico tendría esa roca. Porque para llegar a Praga viaje CDMX Londres, luego España y después Praga. En ninguna revisión de seguridad en los arcos de los aeropuertos me preguntaron sobre ella o me la retiraron por considerarlo peligroso. Extraño ahora que lo recuerdo.

Llegue al Neuer Jüdischer Friedhof, cubri mi cabeza por respeto y camine en la tarde nublada. Era invierno y oscurecía temprano.

No puedo describir mi llanto y emoción frente a la lápida cubista de Franz Kafka. Vestía ropa negra de terciopelo, botas altas góticas. Era enero de 2005.

El viento soplaba y movía mis lagrimas por mi rostro. Ahí estaba finalmente. Saque la piedra de la back pack. La coloque en medio de otras pequeñas piedras que la tradición judía mandata. Era el hombre mas feliz ante una tumba. Miles de historias escritas por él circundaban mi mente en ese momento. La fatalidad de la Ley aristocrática que vivimos, la imposibilidad de escapar de la prisión del sistema encubierto en un concepto falso de palabras griegas démos kratos.

K me había guiado y me guía. Ahora comparto su fascinación por la creación e interpretación de la Ley. Moriré defendiendo el ideal, nuestro ideal de K y L, la Ley debe hilvanarse para los ciudadanos y no para la aristocracia que nos domina.

Mi pareja me explicaba la trascendencia de estar en una tumba judía, y me llevaba a entenderlo. Me dijo que debía en silencio meditar. Yo no solo medite, fui más allá y agradecí. Mis ojos se han humedecido ahora que escribo estas líneas.

20 años de esta historia.

Y con el Vendaval de los años, los textos de un surcoreano avecindado en Alemania - escribe en alemán que Kafka utilizaba también- llegaron a mis manos. Byung Chul-Han.

Otro visionario de las ultimas décadas. Ya no solo la ley aristócrata nos domina. Voluntariamente nos entregamos la esclavitud en la nueva era “digital” Nos exigimos productividad, nos llevamos al burnout, quizás por el miedo a ser reemplazados en la línea de producción.

Este mundo de éxito comercial o intelectual. La producción, distribución y consumo de bienes materiales y culturales. Todo éfimero, con la velocidad de la inexistencia. Sin valorar sin contemplación. El desgaste y la obsolescencia de lo material en la inmediatez.

Y entra en esta script Yuval Noah Harari. El Hackeo del ser Humano, el control del bigdata en nuestra era “digital”. Buscamos controlar como especie nuestra existencia orgánica. La ciencia no busca solucionar el bienestar colectivo. En la individualidad la aristocracia quiere perpetuarse extender su existencia, subir un peldaño en la dominación, en la lucha de clases. Longevidad a quien pueda pagarla.

Esta ideología individualista ha permeado en todas las razas humanas. El ideal de la independencia “económica” del éxito material de tener los bienes costosos efímeros.

¿Dónde nos perdimos? ¿Dónde dimos ese giro? ¿Por qué olvidamos que no podemos vivir sin comunidad? ¿Cuándo olvidamos que nos necesitamos como siempre ha sido para sobrevivir? Los clanes humanos se formaron por ello. ¿Por qué pelear entre clanes? ¿Por qué aniquilar al otro y no convivir con el distinto?

Ahí la historia de la lucha de clases, la lucha de clanes, la lucha de ahora países y en estos países la lucha de partidos políticos, de ideologías humanas.

En México, los distintos. Quiénes siendo mestizos de ADN, se asumen como pueblos originarios versus ideologías liberarles progresistas que polarizan más aún en lugar de unir, bajo falsos paradigmas de resistencia minoritaria, ante argumentaciones falaces de dominación entre géneros y clases sociales.

¿Cuándo olvidamos que nuestra esencia es humana? Los valores universales han estado aquí por milenios. La esencia de la Ley es equilibrar las relaciones en el ejercicio del poder.

¿Acaso el imperio de la Ley que nos hemos dado no es suficiente? La defensa de los valores universales, el respeto entre todos los seres humanos ¿no es suficiente?

Han pasado 50 años desde mi primer respiro y no imagine hoy estar disertando sobre todo esto que escribo. La evolución de la informática con eufemismos, nuevos nombres y conceptos esta en curso. En esencia es lo mismo que he visto desde niño. La sistematización de los procesos de producción, distribución y consumo de bines materiales y culturales.

Creación de riqueza, de acumulación de bienes materiales que no dan solución a nada. Solo se crean mas desigualdades y rencores sociales. Estatus social exponencialmente potencializado por la construcción mediática de las cosas. Realidades mediáticas construidas para reproducir falsos valores y aspiraciones individualistas.

La humanidad es ahora un gran entramado de clanes que cazan y pescan. Ahora se llaman naciones. Pero esa individualidad esta amenazada por una aristocracia de empresas sin rostro ni nombre, que busca el control. Que tienen límites en ese control por cierto. Las fronteras establecidas por los clanes, son liquidas, aunque con la fuerza de las armas y la coacción se mantengan contenidas. Los clanes se construyen y se deconstruyen.

He plasmado mi visión del mundo en estas líneas. Como un ejercicio reflexivo a 50 años de existencia y 25 años de participar en la confección de la Ley, y desde la difusión de la misma. Pero ese episodio de 25 años, aún esta por concretarse, y de ello escribiré en unas semanas, si se consuma el tiempo.

domingo, junio 19, 2022

Diario de un contagio en pandemia

Un virus en China, en una provincia desató en 2019 un caos mundial. Parece lejano y uno piensa que es ajeno. No obstante, el pasado viernes - en una revisión por “resfriado” – mi otorrinolaringólogo me realizó una prueba de revisión. Fue positiva. No lo esperaba. El virus asiático fechado unos años atrás está ahora en mi torrente sanguíneo y en mi sistema respiratorio. Lo recibo con resignación, la movilidad por mi ciudad debía cobrarme factura. En Shanghai en 2016, observaba con interés a las personas que portaban mascarillas. Me pareció ajeno entonces. Hoy, estoy obligado a usarla para protegerme y por ahora, también para no contagiar a nadie. ¿Cómo es tener el virus en el torrente sanguíneo? Supongo que esa pregunta la puede responder cada persona infectada de manera diferente. En mi caso, es inflamación de cornetes nasales, tos y un poco de dolor pulmonar. Varios medicamentos ahora tomo y las nebulizaciones por la mañana y por la noche. Aspirar medicamento directo a los pulmones. No soy médico, pero supongo que se trata de desinflamarlos en su caso. Debo agradecer el contagio de alguna manera. Regreso a este blog después de años de correr todo el tiempo y no detenerme a escribir. Pero, saben, el escribir siempre es para mí un proceso catártico, que me traslada a mi interior y me hace reflexionar de la existencia y de episodios como el actual. Escribió Albert Camus sobre la peste. Aún conservo ese librillo que me acompaño a tantos cafés, incluso en Paris. Ahora, en esta tarde, en este pequeño departamento en donde vivo, no me parece ya tan absurdo haber viajado con el libro tantos kilómetros y atravesar el océano. Algún sentido tuvo. Frente a la tumba de Kafka en Praga me pregunte si alguna vez la peste de Europa llegaría a América. Eso escribió el abogado Franz en sus libros. La miseria de la sociedad que a veces somos y seremos. Una peste, un viaje, un libro y ahora el virus en mi torrente sanguíneo. Si, la cosa también ya es de los políticos que intercambian acusaciones sobre el mal manejo de la pandemia y la falta de presupuestos y soluciones efectivas para enfrentarla. Si, si, pero finalmente aquí tengo el virus. Circula en mi torrente sanguíneo y se sirve de mis pulmones para continuar su reinado buscando algún otro huésped para cuando los medicamentos y mis glóbulos blancos acaben con él en mi sistema. Ya brincará a alguien más y continuará su reino de terror mediático. Por ahora aquí esta conmigo. Me contempla. Me conoce en la intimidad. Es parte de mi por ahora. Dejara su marca, y en las alucinaciones de los fármacos recordaré esa imagen circular con pequeñas patitas circundantes. Como un Alíen que llegó a instalarse a un nuevo mundo, el mío. Llueve en esta tarde de casi verano. Mientras escribo en este teclado, con música gótica etérea y café en un taza de la serie Stranger Things. La soledad del aislamiento obligado por este virus, me lleva ahora a recordar ese viaje del ascetismo ancestral al coetáneo. Henry David Thoreau escribía: “Nunca encontré un compañero tan sociable como la soledad. Estamos en la mayoría de los casos más solos cuando viajamos entre los hombres que cuando permanecemos en nuestra estancia” Así, en esta estancia pareciera que escribiré un manifestó sobre anarquismo contemplativo, pero creo que ya lo han hecho muchos hípsters últimamente. Solo dejo esta líneas de contemplación / introspección en mi tercer día de aislamiento por covid19 en junio de 2022. Un blog no es un diario polvoso en la esquina de algún ático. Quizás alguien encuentre estas líneas y sean una provocación al pensamiento. Es verano, llueve afuera, sorbo café y cierro la laptop luego de dar click en publicar este post.