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Typing…
50 veranos desde mi primer respiro en un hospital del barrio de Tlateloco en la Ciudad de México, con la imbricación cultural respire al alba. En el lugar donde nací, se libraron batallas. conquistadores contra vencidos y de ahí el mestizaje. Luego las ideologías políticas, la represión contra la lucha social, la sangre se derramó y las vidas se perdieron en ambos episodios. La violencia, la esencia de la especie humana.
¿Qué recuerdo de mi infancia?
Imágenes que delinearon mi presente. Contemplación, miedo a la existencia y a
la no existencia, curiosidad científica, fascinación por la informática,
aspiración por el imperio de la Ley (ahora se en postura positivista) adoración
por la naturaleza, lejos de lo digital
pero imbricado a ello.
Han pasado 50 años. He
pertenecido y dejado de pertenecer a varios campos como me explico Bourdie. Me
aleje de ellos de forma líquida como Bauman conceptualizo.
Acaso por esa dictadura del ser
humano en el ejercicio del poder. Ya Foucault visionariamente me advirtió que
ocurriría.
Podría escribir varios tomos de
cada una de las visiones de mi existencia orgánica. Pero lo cierto es que al
llegar al medio sigo, comienzas a entender lo que los más primeros escribieron.
Lo que nuestros más viejos platicaron y ahora, sin darme cuenta ocurrió, estoy
guiando a los que vienen por la vereda, a los más jóvenes. Recordando que hace
25 años joven fui, ¡Qué breve es nuestra existencia humana!
¿Qué sigue más adelante de este
intrincado sendero entre cañadas, ríos y arbustos espinosos? No lo se. Lo
cierto es que quizás rebase la mitad del tiempo de mi existencia. Ya diserte
muchas cuartillas con Jean Paul Sartre y Albert Camus al respecto.
Tomé café con Kierkegaard varias
veces y le preguntaba sobre la angustia que experimente en mi infancia.
Todo lo anterior me llevo a
viajar. Lo conocí en mi adolescencia, en un trabajo escolar. La historia era
una transmutación de hombre a insecto. Y ahí descubrí que las palabras van más
allá de la literalidad. Me volví voraz lector de él. Un abogado Checo y de
religión judía.
Por él, en varias ocasiones
abandone los campos y me traslade a otros. Mi búsqueda de propósito navegaba de
la mano de sus textos. Incluso mi relación sentimental mas fuerte fue con una
mujer judía. Con ella viaje a Praga, su tumba. En un rio en la Mixteca tome un
aroca. La guarde en mi back pack y el propósito de esa piedra, de la tierra de
la mitad de mis ancestros, seria llegar hasta Praga.
Algo mágico tendría esa roca.
Porque para llegar a Praga viaje CDMX Londres, luego España y después Praga. En
ninguna revisión de seguridad en los arcos de los aeropuertos me preguntaron
sobre ella o me la retiraron por considerarlo peligroso. Extraño ahora que lo
recuerdo.
Llegue al Neuer Jüdischer
Friedhof, cubri mi cabeza por respeto y camine en la tarde nublada. Era
invierno y oscurecía temprano.
No puedo describir mi llanto y
emoción frente a la lápida cubista de Franz Kafka. Vestía ropa negra de
terciopelo, botas altas góticas. Era enero de 2005.
El viento soplaba y movía mis
lagrimas por mi rostro. Ahí estaba finalmente. Saque la piedra de la back pack.
La coloque en medio de otras pequeñas piedras que la tradición judía mandata.
Era el hombre mas feliz ante una tumba. Miles de historias escritas por él
circundaban mi mente en ese momento. La fatalidad de la Ley aristocrática que
vivimos, la imposibilidad de escapar de la prisión del sistema encubierto en un
concepto falso de palabras griegas démos kratos.
K me había guiado y me guía.
Ahora comparto su fascinación por la creación e interpretación de la Ley.
Moriré defendiendo el ideal, nuestro ideal de K y L, la Ley debe hilvanarse
para los ciudadanos y no para la aristocracia que nos domina.
Mi pareja me explicaba la
trascendencia de estar en una tumba judía, y me llevaba a entenderlo. Me dijo
que debía en silencio meditar. Yo no solo medite, fui más allá y agradecí. Mis
ojos se han humedecido ahora que escribo estas líneas.
20 años de esta historia.
Y con el Vendaval de los años,
los textos de un surcoreano avecindado en Alemania - escribe en alemán que
Kafka utilizaba también- llegaron a mis manos. Byung Chul-Han.
Otro visionario de las ultimas
décadas. Ya no solo la ley aristócrata nos domina. Voluntariamente nos
entregamos la esclavitud en la nueva era “digital” Nos exigimos productividad,
nos llevamos al burnout, quizás por el miedo a ser reemplazados en la línea de
producción.
Este mundo de éxito comercial o
intelectual. La producción, distribución y consumo de bienes materiales y
culturales. Todo éfimero, con la velocidad de la inexistencia. Sin valorar sin
contemplación. El desgaste y la obsolescencia de lo material en la inmediatez.
Y entra en esta script Yuval Noah
Harari. El Hackeo del ser Humano, el control del bigdata en nuestra era “digital”.
Buscamos controlar como especie nuestra existencia orgánica. La ciencia no
busca solucionar el bienestar colectivo. En la individualidad la aristocracia
quiere perpetuarse extender su existencia, subir un peldaño en la dominación,
en la lucha de clases. Longevidad a quien pueda pagarla.
Esta ideología individualista ha
permeado en todas las razas humanas. El ideal de la independencia “económica”
del éxito material de tener los bienes costosos efímeros.
¿Dónde nos perdimos? ¿Dónde dimos
ese giro? ¿Por qué olvidamos que no podemos vivir sin comunidad? ¿Cuándo
olvidamos que nos necesitamos como siempre ha sido para sobrevivir? Los clanes
humanos se formaron por ello. ¿Por qué pelear entre clanes? ¿Por qué aniquilar
al otro y no convivir con el distinto?
Ahí la historia de la lucha de
clases, la lucha de clanes, la lucha de ahora países y en estos países la lucha
de partidos políticos, de ideologías humanas.
En México, los distintos. Quiénes
siendo mestizos de ADN, se asumen como pueblos originarios versus ideologías liberarles
progresistas que polarizan más aún en lugar de unir, bajo falsos paradigmas de
resistencia minoritaria, ante argumentaciones falaces de dominación entre
géneros y clases sociales.
¿Cuándo olvidamos que nuestra esencia
es humana? Los valores universales han estado aquí por milenios. La esencia de
la Ley es equilibrar las relaciones en el ejercicio del poder.
¿Acaso el imperio de la Ley que
nos hemos dado no es suficiente? La defensa de los valores universales, el
respeto entre todos los seres humanos ¿no es suficiente?
Han pasado 50 años desde mi
primer respiro y no imagine hoy estar disertando sobre todo esto que escribo.
La evolución de la informática con eufemismos, nuevos nombres y conceptos esta
en curso. En esencia es lo mismo que he visto desde niño. La sistematización de
los procesos de producción, distribución y consumo de bines materiales y culturales.
Creación de riqueza, de
acumulación de bienes materiales que no dan solución a nada. Solo se crean mas
desigualdades y rencores sociales. Estatus social exponencialmente
potencializado por la construcción mediática de las cosas. Realidades mediáticas
construidas para reproducir falsos valores y aspiraciones individualistas.
La humanidad es ahora un gran
entramado de clanes que cazan y pescan. Ahora se llaman naciones. Pero esa individualidad
esta amenazada por una aristocracia de empresas sin rostro ni nombre, que busca
el control. Que tienen límites en ese control por cierto. Las fronteras
establecidas por los clanes, son liquidas, aunque con la fuerza de las armas y
la coacción se mantengan contenidas. Los clanes se construyen y se deconstruyen.
He plasmado mi visión del mundo
en estas líneas. Como un ejercicio reflexivo a 50 años de existencia y 25 años
de participar en la confección de la Ley, y desde la difusión de la misma. Pero
ese episodio de 25 años, aún esta por concretarse, y de ello escribiré en unas
semanas, si se consuma el tiempo.


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