Ha concluido en el Congreso Federal periodo extraordinario de sesiones. En el
segundo receso del segundo año de ejercicio de la LXVI legislatura. Fue una
batalla parlamentaria intensa, sobre todo en el Pleno de San Lázaro. El Poder
Judicial y alas elecciones el epicentro de la vorágine que despertó las
pasiones, a veces irracionales, en el debate parlamentario mexicano. Es momento
de desconexión parlamentaria, para ingresas algunos bites de texto contemplativo
en este blog.
La vida contemplativa no es una ostentación. Es una forma de
recuperar el centro cuando todo lo demás lo acelera.
Byung Chul Han recuerda que
“la contemplación es una forma de atención profunda que no busca dominar el
objeto, sino dejarse tocar por él”. En un tiempo saturado de estímulos, mirar
una flor sin pedirle nada es casi un acto de desobediencia suave.
Alain de Botton, desde otra sensibilidad, afirma que la contemplación es “un
entrenamiento para ver lo que siempre estuvo ahí, pero que la prisa vuelve
invisible”. Ambas plumas reflexivas coinciden: la lentitud no es pasividad, sino
lucidez. La contemplación no es evasión. Es una forma de volver a la esencia, al
cuerpo metafísico, al tiempo, a la pacha mama, al encuentro del gran espíritu.
Peter Sloterdijk habla de “prácticas de interioridad” como ejercicios que
permiten habitar la existencia sin ser arrastrados por ella. Han insiste en que
solo en la pausa emerge lo verdaderamente humano: “la vida contemplativa abre un
espacio donde el ser puede resonar”.
En el Ramayana, cuando Rama atraviesa momentos de duda y desorientación, el sabio Vashistha le recuerda que la
verdadera fortaleza no proviene de la acción exterior, sino del recogimiento
interior. En uno de sus pasajes más contemplativos se dice: “La mente que se
vuelve hacia adentro encuentra la morada donde no hay temor.” Esta enseñanza
milenaria hindi, traza una tenue pero firme línea —breve, luminosa— condensa la
enseñanza: la contemplación no es huida, es retorno.
La contemplación no es mirar hacia adentro. Es mirar de otra manera. Es permitir que, las flores que
embellecen y perfuman mi espacio, un girasol, un lirio, una nota suspendida o
una frase filosófica nos devuelvan a ese lugar donde la vida deja de ser una
diligencia que debemos cumplir, tratemos de observarla y percibirla como nuestro
ser etéreo que en el mundo material nos otorga presencia, existencia, vida.
ANEXO NEXT>>
Hoy en este post, la electrónica melódica contemporánea de Nils Frahm
emerge de la contemplación. Pianos respirados, texturas analógicas y silencios
que se abren como habitaciones, Frahm nos invita a habitar el tiempo sin
violencia. Sin tratar de ubicarnos en el mundo semiótico, observemos como Frahm
compone como quien escucha el mundo desde adentro: no para llenar el espacio,
sino para afinarlo.


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