domingo, mayo 31, 2026

La contemplación como forma de resistencia

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Ha concluido en el Congreso Federal periodo extraordinario de sesiones. En el segundo receso del segundo año de ejercicio de la LXVI legislatura. Fue una batalla parlamentaria intensa, sobre todo en el Pleno de San Lázaro. El Poder Judicial y alas elecciones el epicentro de la vorágine que despertó las pasiones, a veces irracionales, en el debate parlamentario mexicano. Es momento de desconexión parlamentaria, para ingresas algunos bites de texto contemplativo en este blog. La vida contemplativa no es una ostentación. Es una forma de recuperar el centro cuando todo lo demás lo acelera. 

Byung Chul Han recuerda que “la contemplación es una forma de atención profunda que no busca dominar el objeto, sino dejarse tocar por él”. En un tiempo saturado de estímulos, mirar una flor sin pedirle nada es casi un acto de desobediencia suave. 

Alain de Botton, desde otra sensibilidad, afirma que la contemplación es “un entrenamiento para ver lo que siempre estuvo ahí, pero que la prisa vuelve invisible”. Ambas plumas reflexivas coinciden: la lentitud no es pasividad, sino lucidez. La contemplación no es evasión. Es una forma de volver a la esencia, al cuerpo metafísico, al tiempo, a la pacha mama, al encuentro del gran espíritu. 

Peter Sloterdijk habla de “prácticas de interioridad” como ejercicios que permiten habitar la existencia sin ser arrastrados por ella. Han insiste en que solo en la pausa emerge lo verdaderamente humano: “la vida contemplativa abre un espacio donde el ser puede resonar”. 

En el Ramayana, cuando Rama atraviesa momentos de duda y desorientación, el sabio Vashistha le recuerda que la verdadera fortaleza no proviene de la acción exterior, sino del recogimiento interior. En uno de sus pasajes más contemplativos se dice: “La mente que se vuelve hacia adentro encuentra la morada donde no hay temor.” Esta enseñanza milenaria hindi, traza una tenue pero firme línea —breve, luminosa— condensa la enseñanza: la contemplación no es huida, es retorno. 

La contemplación no es mirar hacia adentro. Es mirar de otra manera. Es permitir que, las flores que embellecen y perfuman mi espacio, un girasol, un lirio, una nota suspendida o una frase filosófica nos devuelvan a ese lugar donde la vida deja de ser una diligencia que debemos cumplir, tratemos de observarla y percibirla como nuestro ser etéreo que en el mundo material nos otorga presencia, existencia, vida. 

ANEXO NEXT>> Hoy en este post, la electrónica melódica contemporánea de Nils Frahm emerge de la contemplación. Pianos respirados, texturas analógicas y silencios que se abren como habitaciones,  Frahm nos invita a habitar el tiempo sin violencia. Sin tratar de ubicarnos en el mundo semiótico, observemos como Frahm compone como quien escucha el mundo desde adentro: no para llenar el espacio, sino para afinarlo. 

 

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